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No planificas porque no tienes tiempo, sin embargo no tienes tiempo porque no planificas


¿Necesitas más tiempo?

¿Necesitas otro reloj?

¿Ves que pasan los días y tienes la sensación de que no has avanzado?

Seguramente la sensación de no estar aprovechando el tiempo te persigue muchas veces en tu día a día… Y por si esto fuera poco, ves que la gente que te rodea siempre responde con un “no tengo tiempo”, “estoy a tope” o con el mítico “algún día tendré tiempo”.

La planificación es una de las técnicas que se recomienda frecuentemente y pocas personas la utilizan de modo conveniente. Probablemente porque se identifica con un sistema de cálculo y gráficos tan laboriosos que ya decides no iniciar. Además, de preguntas como: “¿Para qué vamos a hacer previsiones, si luego no se cumplen porque siempre aparece algún imprevisto que lo fastidia todo?”

Bajo mi punto de vista la planificación nunca ha tratado de hacer imposibles. La finalidad de la planificación es, entre otras cosas, reducir el campo de la incertidumbre. La planificación la podemos explicar del siguiente modo: “No planificas porque no tienes tiempo, sin embargo no tienes tiempo porque no planificas”.